Otro de los días que estuve con mi amigo Harsha,
fuimos a conocer la ciudad de Galle
y el área cercana. En esta urbe se respira historia por todos y cada uno de sus
costados. Incluso mucho antes de que llegasen los europeos, quienes dejaron una
herencia arquitectónica impresionante, Galle ya era uno de los puertos más
importantes: el rey Salomón llegó allí en busca de marfil y pavos reales, como
se cita en la Biblia, y además era el principal punto de exportación de canela
en Asia.
Posteriormente llegaron los portugueses y
construyeron la mayor fortaleza de Europa en este continente, que después fue
potenciada por los holandeses. Como consecuencia, en las calles de la ciudad
amurallada, que me recordó mucho a Cartagena de Indias, en Colombia, se puede
ver el fuerte legado que los europeos dejaron. Lo primero que hicimos fue dar
un paseo por los bordes de la muralla,
desde donde se aprecia la arquitectura del lugar, en la que predominan las
casas bajas sobrepasadas por iglesias de color blanco con palmeras de gran
altura en los alrededores. Pero sobre todo, llama la atención la Torre del Reloj, que destaca por su
altura.
El siguiente punto de atracción, al que llegamos
bordeando la fortificación, es el faro
de Galle, el más antiguo de Sri Lanka, erigido en 1848. Desde ahí decidimos
adentrarnos en las callejuelas de la ciudad y perdernos por sus pequeñas
tiendas de recuerdos y restaurantes. Así fue como llegamos a la ‘Mansión Histórica’, un museo y galería
de arte que merece la pena visitar, ya que se pueden encontrar todo tipo de
reliquias.
Otro de los días que estuve con mi amigo Harsha, fuimos a conocer la ciudad de Galle y el área cercana. En esta urbe se respir...