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Comienza la aventura: de España a Australia

18.3.15


El pasado día 4 de marzo, a las 10 de la mañana, abandonaba mi casa de Santander para poner rumbo a Madrid. Cargada de maletas y llena de nervios, pensaba en lo que dejaba en mi ciudad, y por supuesto en mi país, y en lo que me esperaba a más de 15.000 kilómetros de distancia, Australia. Después de pasar el día en Barajas junto con mi familia, cogí un avión con destino a Dubai.

Esperado para embarcar en Madrid 


Volé con la compañía aérea Emirates, de la que solo tengo buenas palabras. En las siete horas que dura el vuelo, las azafatas están siempre pendiente de lo que necesitas, la comida que te ofrecen es bastante buena y tienes una gran variedad de películas y música para hacer el trayecto más ameno. La llegada a Dubai fue espectacular, pude ver el amanecer, el desierto que rodea la ciudad y cómo no, los grandes edificios que la componen.

La escala en los Emiratos Árabes Unidos duró tres horas, pero a mí, que ya empezaba a notar el cansancio y el desfase horario (cuatro horas más que en España), se me hicieron mucho más largas. Lo primero que hice es cerciorarme desde donde salía mi siguiente vuelo, ya que me habían dicho que el aeropuerto era enorme y que en algunos casos era recomendable que fueses con dos horas y media de antelación para no perder la conexión. En mi caso, tuve la suerte de que aterrizaba en la T3 y salía desde el mismo lugar, por lo que me sobró tiempo para darme una vuelta por los interminables pasillos y las lujosas tiendas del aeropuerto.

 Mi primera comida en el avión: ensalada , arroz con pollo y brownie
 Detalles del vuelo en mi pantalla
 Dubai


 Burj Khalifa
Desierto alrededor de Dubai

A las 10 de la mañana, hora local de Dubai, estaba ya sentada en el segundo avión, también de la compañía Emirates, con destino Brisbane, Australia. Me quedaban por delante 14 intensas horas de vuelo por lo que aproveché para ver alguna que otra película, dormir un rato y lo inevitable: seguir pensando qué sería lo que me esperaba aquí.

Aterricé sobre las siete de la mañana, hora de Australia (son nueve horas más que en España), recogí mi equipaje, pasé las fronteras de inmigración, cosa de la que os hablaré con más detenimiento en otro post, y pude darme cuenta de que por fin había llegado, ESTABA EN AUSTRALIA!!!! Las Antípodas me recibieron con un cálido día de final de verano y sus habitantes con la simpatía que les caracteriza, siempre sonriendo e intentando ayudarte en todo lo posible.  

Pero aún me quedaba una hora más de viaje, 60 minutos de autobús hasta la que va a ser mi ciudad por unos cuantos meses, Gold Coast. Desde España contraté un servicio de recogida con la compañía Con-X-ion, me vino a buscar un minibús y me dejaron en el hostal ‘Backpackers in Paradise’ en el que pasaría mis primeras siete noches. El precio del traslado es de 49$, 35 euros, un poco más caro que el tren pero más cómodo si se llega con grandes maletas.  Por otro lado, el hostal vienen a costar unos 28 dólares la noche, 20 euros, en una habitación compartida con tres personas más.

 Minibus de Brisbane a Gold Coast
 El patio de mi hostal
  SURFERS PARADISE, GOLD COAST

Al llegar, deje mis maletas en el hostal y me fui a dar una vuelta de reconocimiento antes de ponerme a recuperar todas las horas de sueño que tenía atrasadas… TO BE CONTINUED!

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