El último día fuimos directas al Palacio de Buckingham para ver el famoso Cambio de Guardia . Como todos sabréis, consiste en e...
El segundo día nos levantamos pronto para ir a Camden Town, famoso por albergar uno de
los mercados callejeros más variados y extravagantes de todo Londres. Además,
es conocido por ser la capital del rock alternativo del Reino Unido. Está lleno
de puestos con infinidad de cosas y el truco para obtenerlas es regatear al
máximo con los vendedores, ya que al principio siempre dicen cifras altas que
luego acaban reduciéndose incluso hasta la mitad.
La mejor zona para comer en Camden son los establos. Antiguamente eran la antigua
caballeriza del ferrocarril de Midland y el hospital que servía a los caballos
que tiraban de carruajes por el área. Hay infinidad de sitios de comida rápida
(desde comida italiana o española, hasta china y tailandesa). En el interior de
los establos se encuentra, además, una tienda llamada Cyberdog. Es muy curiosa,
llena de colores fluorescentes, música techno a un alto volumen y dependientes
y gogos extravagantes, al igual que los artículos que venden.
El segundo día nos levantamos pronto para ir a Camden Town, famoso por albergar uno de los mercados callejeros más variados y e...
Desde el Palacio de Buckingham fuimos andando a Trafalgar Square, una de las plazas más
importantes del centro de Londres. Se construyó para conmemorar la Batalla de Trafalgar, 21 de octubre de 1805,
en la que la armada británica venció a las armadas francesa y española frente
al Cabo de Trafalgar, en Cádiz.
En la zona sur de la plaza se encuentra la Charing Cross, el epicentro de la
ciudad y desde donde se miden todas las distancias. En el centro se alza la Columna de Nelson, construida en 1843
en honor al almirante Nelson, fallecido mientras llevaba el mando de la armada
británica en la Batalla de Trafalgar. Esta columna de granito está rodeada por
cuatro leones hechos con bronce fundido procedente de los cañones de la flota
francesa.
El edificio que más llama la atención en Trafalgar
Square, es el de la National Gallery, el
museo de arte más importante de Londres y de fama mundial. Se fundó en el año
1824 y su colección permanente está formada por 2.300 pinturas de entre los
años 1250 y 1900. Pertenece al Estado británico y por ello la entrada es
gratuita.
Después de pasar por Leicester Square (donde se encuentra, entre otras cosas, la famosa tienda gigante de M&M’s), llegamos
a Piccadilly Circus, la zona más
conocida del centro de Londres y principal punto de encuentro, tanto para los
residentes como para los turistas. En esta intersección destacan los grandes
paneles publicitarios de neón.
Seguimos nuestra ruta por Regent Street hasta llegar a Oxford
Street, una de la calles más famosas del mundo para las compras y es que
está considerada como la calle más comercial. Así que os imagináis que es lo
que hicimos,¿no?. Nos detuvimos un buen rato en todos y cada uno de los
escaparates.
Leicester Square
Picadilly Circus
Regent Street
Posteriormente anduvimos hasta llegar a Carnaby Street, en el Soho. Esta zona, comercial, fue muy
popular durante los años 60 por los seguidores del estilo Mod (modernistas) y
de grupos y bandas musicales como los Rolling Stones o The Beatles, que iban a
menudo a hacer sus compras.
A escasos metros de Carnaby Street está el Barrio Chino, lleno de tiendas y
restaurantes. Este barrio se formó cuando en el siglo XVIII, comenzaron a
llegar a Londres marineros chinos que tuvieron que quedarse a vivir en la
ciudad. Para poder vivir empezaron a abrir restaurantes en Gerrard Street, una calle con mucha reputación
gastronómica. La calle obtuvo una gran popularidad y se acabó convirtiendo en
lo que hoy se conoce.
Cansadas y con el estómago vacío, quedamos para cenar
con Edu, un amigo de Santander que está estudiando la carrera en Londres. Me
llevaron a cenar a un sitio ubicado cerca de Covent Garden. Se llama GBK (Gourmet Burguer Kitchen) y merece la
pena ya que las hamburguesas están buenísimas (si vais os recomiendo que probéis
el batido de Oreo) y el precio es asequible.
Barrio Chino
Covent Garden Market
Habiendo repuesto las fuerzas, emprendimos el camino
a casa. Pasamos por el Puente de
Waterloo, desde donde las vistas nocturnas son magníficas. Londres es una
maravilla tanto de noche como de día, pero iluminado tiene algo especial.
Continuará…
Desde el Palacio de Buckingham fuimos andando a Trafalgar Square , una de las plazas más importantes del centro de Londre...
Para ir hasta Londres
cogimos un tren desde Colchester, que como ya os dije, está a 90 kilómetros de
la capital de Inglaterra. El tren nos dejó en la estación de Liverpool Street y
desde allí lo que hicimos fue coger un metro hasta Waterloo, donde teníamos el
hotel. Lo mejor para moverse por Londres es, o bien coger el ticket diario de
metro (vale 9 libras y puedes hacer tantos viajes como quieras) o comprar la
tarjeta recargable Oyster (te hacen dejar una fianza de cinco pounds que te
devuelven cuando entregues la tarjeta de vuelta).
Nuestro hotel se llamaba Lambeth Guest House. Una casa grande en la que cada habitación es
un dormitorio con derecho a cocina y baño compartido. Está muy bien y su
ubicación no podría ser mejor, a cinco minutos andando del London Eye, el Big
Ben, el Palacio de Westminster y la Abadía. Los dueños son muy amables y con
buena disposición para ayudar en lo que sea necesario.
Nada más dejar las maletas pusimos rumbo a la zona de
Westminster. Lo primero que vimos
fue el Big Ben, uno de los
principales símbolos de la ciudad. La torre fue construida en el 1858 y tiene
106 metros de altura. El reloj de la torre, de siete metros de diámetro, fue puesto en marcha por primera vez en mayo
de 1859 y está considerado como uno de los relojes más fiables. Aunque la
mayoría de la gente se refiere a la torre cuando hablan del Big Ben, lo cierto
es que este es realmente una campana que se encuentra en el interior de la
torre.
La torre del Big Ben está situada en el Palacio de Westminster o Casas del
Parlamento. Antiguamente y hasta el siglo XVI, sirvió como residencia real
pero ahora su uso está destinado a la reunión de las dos cámaras del Parlamento
de Reino Unido (la de los Lores y la de los Comunes). Se puede entrar a verlo
los sábados y durante los meses de verano. La entrada se compra en el mismo día
y tiene un precio de 16,50 libras los adultos y 14 los estudiantes.
Vistas diurnas del Támesis (lado del Big Ben)
A escasos metros del palacio está la Abadía de Westminster, una iglesia
gótica anglicana del tamaño de una catedral. Es el templo más famoso y antiguo
de Londres (consagrado en el año 1065 para dar cobijo a los monjes
benedictinos) y lugar tradicional para las coronaciones y entierros de los
monarcas ingleses y británicos. Está abierta al público todos los días menos
los domingos y el precio es de 18 pounds para los adultos y 15 para estudiantes
y mayores de 60 años.
Otra de las cosas que llama la atención en
Westminster es el London Eye. Es una
noria de 135 metros de altura que se construyó en el año 2000. Subí hace unos
años y merece la pena realmente ya que las vistas que se obtienen desde las
alturas son increíbles. El lado negativo es la gran cola que hay que hacer para
comprar los tickets. El precio es de 19 libras para adultos y 12,50 para niños
de 4 a 15 años.
Abadía de Westminster
Posteriormente, abandonamos Westminster para desplazarnos
hasta el Palacio de Buckingham. Tuvimos
que atravesar el parque de St James,
el más antiguo de los parques reales de la ciudad para llegar a la residencia oficial
de la Familia Real Británica. Este palacio fue construido en el año 1703 para
el duque de Buckingham y la entrada a él está muy restringida (sólo ocho
semanas al año). Sin embargo merece la pena verlo y más si tienes la suerte de poder presenciar el Cambio de Guardia.
St James Park
Palacio de Buckingham
Para ir hasta Londres cogimos un tren desde Colchester, que como ya os dije, está a 90 kilómetros de la capital de Inglaterra. ...