En el post anterior os hablaba de que los templos enclavados en cuevas son uno de los principales atractivos en Hpa An, así q...
Hpa An es un pueblo que atrapa. Yo le dediqué dos días y medio pero os podéis quedar
más tiempo fácilmente. La mejor forma para recorrerlo es alquilar una moto, ya que las atracciones turísticas están lejos y
además lo que destaca en esta villa son sus alrededores. Lil Hpa An hostel, donde me alojé, las alquila
por 8.000 kyats el día, casi cinco
euros. Si no os gusta conducir, podéis buscar más gente y hacer un grupo para alquilar un tuktuk con conductor.
Mi recomendación para la primera jornada por Hpa An es madrugar, coger la scooter e ir
hasta la montaña Zwekabin, el punto
más alto de la región con 722 metros de altura. Podéis hacer como yo y subir
hasta el monasterio de mismo nombre.
La ruta, por la que hay que abonar 4.000
kyats, dos euros y medio, viene a durar entre tres y cuatro horas, dependiendo de vuestra habilidad y las veces
que paréis a tomar fotografías. No olvidéis el agua, y las ganas, pues es
bastante cansado y el calor y el tamaño de las escaleras, sobre todo en la
subida, no ayudan. Yo tengo que dar las gracias a mis amigos David y Nick que
me estuvieron animando durante todo el trayecto.
Entre ellos y la cantidad de locales que subían y
bajaban cargando una cesta en la cabeza, saqué fuerzas de flaqueza para
conseguir llegar a la cima. Las vistas son muy bonitas, sobre todo en días
despejados. Hace unos años era posible dormir
en el monasterio, sin embargo, el año pasado un turista francés se suicidó,
tirándose al vacío, y decidieron prohibir
la pernoctación en Zwekabin. Esto es un dato a tener en cuenta ya que
conocí muchos turistas que decidían ir a la montaña al atardecer con el
objetivo de quedarse allí a pasar la noche, y al llegar se encontraban con la
sorpresa de que ya no era posible y tenían que hacer el camino de vuelta a
oscuras.
Otro factor a tener en consideración es, si decidís ir en tuktuk, lo mejor es
empezar la ruta por Lumbini Gardens, al otro lado de la montaña, y terminarla
bajando las escaleras que nosotros tuvimos que hacer tanto a la subida como a
la bajada por tener la scooter aparcada en ese lado.
Mount Zwekabin
Vistas del monasterio Kyaut Ka Latt
A la vuelta, nos volvimos a subir en la moto y
bordeamos toda la montaña para visitar Lumbini
Gardens, una campa llena de cientos
de estatuas de Buddha. No lleva más de cinco minutos recorrerla y está
incluida en la entrada de Zwekabin. Enfrente de la misma hay varios restaurantes de comida tailandesa, por
su cercanía al país vecino, repusimos fuerzas en uno de ellos y continuamos explorando
Hpa An.
El monasterio
Kyaut Ka Latt fue la siguiente parada. ¿Qué tiene de especial? Que está
localizado en una puntiaguda roca kárstica en medio de un lago artificial. Se puede
subir, excepto entre las doce y una del medio día, momento en el que los monjes
rezan. Las vistas son muy buenas y además es
gratuito, algo raro en Myanmar. Mientras camináis por el recinto, podréis
ver también el templo Chan Thar Gyi
Buddha.
Vistas de la montaña Zwekabin
Lumbini Gardens
Monasterio Kyaut Ka Latt
Templo Chan Thar Gyi Buddha
Vistas desde el monasterio
Llegar a la última parada de la jornada, el templo de la cueva de Sadan, nos llevo cuarenta minutos. Hpa An se
caracteriza por sus montañas, sus arrozales y por supuesto, sus cuevas.
Alcanzar la de Sadan está un poco complicado por el estado de la carretera,
pero los paisajes quitan el hipo. Normalmente hay que pagar para entrar, pero
al llegar sobre las cuatro de la tarde, nadie nos pidió el ticket por lo que
nos lo ahorramos. La cueva en sí no es
nada del otro mundo, está iluminada por unas luces de discoteca y como en su interior
hay murciélagos, el suelo está lleno de heces, algo que no resulta muy
agradable ya que hay que entrar descalzo.
La mejor parte está al final, a la salida, y
es que para volver al punto de partida está la opción de coger una barquita por 6.000 kyats. El
paseo es muy recomendable y para muchos, el motivo de la visita a esta cueva. Por
la hora que era, pudimos ver un maravilloso atardecer, sin embargo, os aconsejo
ir antes de que caiga el sol para evitar el camino de una hora de vuelta de
noche.
Entrada a Sadan Caves
A la salida de la cueva
Paseo en barquita
Hpa An es un pueblo que atrapa. Yo le dediqué dos días y medio pero os podéis quedar más tiempo fácilmente. La mejor forma pa...
Como ya os comenté en el anterior post, ‘Myanmar: conociendo Yangon’, no le
dedicaría mucho tiempo a esta ciudad y comenzaría a explorar otras zonas lo
antes posible, incluso la dejaría para el final del viaje, en el caso de que
vuestro vuelo de salida sea desde allí.
Una buena forma de empezar el periplo en el país
birmano es haciéndolo en el pueblo de
Hpa An, ubicado a 280 kilómetros de distancia de Yangon. La manera más
fácil de llegar es cogiendo un autobús desde
la estación Aung Mingalar. Esta estación
se localiza a las afueras de Yangon y suele haber mucho tráfico, por lo que es
muy recomendable que vayáis con tiempo suficiente, ya que os puede llegar a tomar
una hora en Grab, el Uber asiático.
Debo advertiros que las distancias en Myanmar requieren
mucho más tiempo que en cualquier otro lugar, y que por tanto los trayectos de autobús
suelen hacerse eternos. En este caso, el viaje viene a durar entre seis y ocho horas. Yo siempre prefiero
coger autobuses nocturnos para no
perder días, sin embargo, esta vez decidí tomarlo pronto, sobre las ocho de la
mañana, llegando a Hpa An en torno a las cuatro de la tarde. El precio del
billete fue 6.000 kyats, 3.55 euros.
Para consultar
los horarios de autobús e incluso realizar las reservas, lo mejor es
preguntar directamente en el
hostel/hotel en el que os estéis hospedando. Normalmente suele incluir un
servicio de recogida desde vuestro alojamiento, pero como Aung Mingalar está
tan lejos y suele haber tanto tráfico, en el caso de Yangon tendréis que llegar
a la estación por vuestros propios medios.
En Hpa An, me quedé en Lil Hpa An Boutique Hostel, de los mismos dueños que Lil Yangon
Hostel, que tan poco me gustó. Lil Hpa An es completamente distinto a su
hermano mayor: está limpio, los cuartos son muy acogedores, el desayuno es
completo y lo único que mejoraría es el trato por parte de algunos miembros del
staff. La localización es muy buena y
además tiene servicio de alquiler de
motos, algo que necesitaréis en este pueblo.
Al haber llegado a las cuatro de la tarde, y con el
estómago vacío, fui directamente a comer algo a Veranda Youth Community Café, un restaurante y cafetería que me habían
recomendado. La comida está muy buena y además es una empresa de carácter social, cuyo objetivo principal
es el de emplear a jóvenes de la región
de Kayin o Karen, un área que ha estado bastante castigada por los
conflictos entre el gobierno militar y las distintas etnias que habitan en este
estado. De esta manera, se aseguran de que estén alejados de la violencia y en
contacto con el turismo, algo que les viene bien para aprender y practicar el
inglés.
Después del almuerzo, pasé el resto de la tarde
paseando por el pequeño lago de Kan Thar
Yar, y ahí empecé a apreciar la belleza del lugar y a conocer la amabilidad
del pueblo birmano, virtud que me ha hecho definir a Myanmar como “el país de la eterna sonrisa”. A orillas de Kan Thar Yar, se desarrolla cada
noche un mercadillo de comida donde
probar la gastronomía birmana, que no os decepcionará. Si preferís un lugar más
relajado para cualquiera de vuestras comidas en Hpa An, os aconsejo que vayáis
al restaurante Wadee, a escasos
metros del hostel.
Lago de Kan Thar Yar
Como ya os comenté en el anterior post, ‘ Myanmar: conociendo Yangon’ , no le dedicaría mucho tiempo a esta ciudad y comenzaría...