Una de las cosas que mĂĄs nos llamaba la atenciĂłn de
visitar la isla de CebĂș era el poder nadar
con los tiburones ballena. Sin embargo, esta experiencia no resultĂł como
esperĂĄbamos y nos dejĂł un sabor de boca bastante amargo. Para ir de Moalboal a Oslob, uno de los sitios mĂĄs
populares para realizar esta actividad, hay que coger dos autobuses: el primero
de ellos, que sale desde la carretera principal del pueblo, va a Bato y tiene
un coste de 70 pesos filipinos (1.30 euros); el segundo cuesta tan sĂłlo 20 pesos
(40 cĂ©ntimos) y te deja directamente a las puertas del “observatorio de
ballenas”.
Nadar con un animal de estas caracterĂsticas es
alucinante, pero aun asĂ no recomendarĂa este tour bajo ningĂșn concepto y
probablemente de haber sabido cómo era hubiésemos obviado la parada de Oslob.
El avistamiento de estos cetåceos tiene lugar a primera hora de la mañana, por lo que si eståis interesados
deberéis llegar sobre las ocho. Nada mås entrar al recinto donde se contrata el
tour nos topamos con la interminable cola que formaban turistas procedentes de
todos los puntos del planeta. Al llegar nuestro turno pagamos los 1.100 pesos filipinos (20 euros) que
nos pedĂan a cada una, dejamos nuestras pertenencias en unas taquillas candadas
y nos dirigimos a la charla de “concienciaciĂłn” que te dan antes de meterte al
agua.
En ella te explican lo que dura la aventura, 30
minutos, y las cosas que no debes hacer durante los mismos. Entre estas
instrucciones estĂĄn la de no llevar crema solar o no acercarse al animal para
evitar el contacto fĂsico con Ă©l ya que se pueden producir efectos dañinos para
el mamĂfero. Pero os podĂ©is imaginar la cantidad de gente que no hace caso de
las indicaciones importĂĄndoles sĂłlo el conseguir la mejor selfie con el tiburĂłn ballena.
Pasada la charla, organizan los grupos y asignan a
cada uno un guĂa que es el que dirige la pequeña embarcaciĂłn durante los menos
de dos kilĂłmetros que se recorren desde la costa. Normalmente, los tiburones
ballena no se acercarĂan tanto a tierra y el hecho de que lo hagan y de que se
pueda estar tan cerca de ellos es que colocan barcos pesqueros para alimentaros
y asĂ atraerlos y que los turistas puedan verlos. Nosotras no esperĂĄbamos que
fuese de esta manera y al vernos envueltas en la aglomeraciĂłn de gente que nos
vimos sentimos que nos habĂamos equivocado viniendo a este lugar.
Una de las cosas que mĂĄs nos llamaba la atenciĂłn de visitar la isla de CebĂș era el poder nadar con los tiburones ballena . Sin embargo, es...