A la hora de hablar de fiesta, uno de los principales referentes de la costa del sur es Conil de la Frontera , situado a escasa distancia d...
Córdoba es la tercera ciudad de Andalucía, por tamaño y
población. Situada a orillas del Guadalquivir y al pie de Sierra Morena, es
visita obligada si pasáis por la comunidad autónoma. No sólo llaman la atención
los grandes atractivos turísticos que posee, sino también la simpatía de sus
gentes, siempre dispuestos a ayudarte y a hacerte sentir como en casa.
De Málaga a Córdoba hay 160 kilómetros
aproximadamente, así que salimos en coche y en menos de dos horas estábamos
allí. Cogimos una noche en un hostal para poder disfrutar más de la ciudad y
que nos diese tiempo a ver todo tranquilamente. Este hostal se llama Almanzor y sólo tengo palabras buenas
para él: el precio muy asequible, la situación inmejorable, buena limpieza y
personal mejor aún.
Dejamos las bolsas en la habitación y nos acercamos a
ver el Puente Romano, sólo a dos
minutos de distancia desde el hostal. Este puente, construido en el siglo I
d.C, está situado sobre el río Guadalquivir y sirve de unión entre el barrio
del Campo de la Verdad y el barrio de la Catedral. Es conocido también como el
“Puente Viejo”, ya que durante 20 siglos fue el único puente que había en
Córdoba.
Desde él se pueden ver los Molinos del Guadalquivir que son un total de once molinos situados
a lo largo del río y declarados Patrimonio Histórico Andaluz. Los restos de
estas emblemáticas construcciones medievales han sido restaurados con fines
culturales, como por ejemplo el Molino de la Alegría que alberga el Museo de
Paleobotánica del Jardín Botánico de Córdoba.
Zona de los molinos
En la orilla izquierda del río se puede ver la torre de Calahorra, una fortaleza de
origen islámico que servía de entrada y protección del mismo. Fue construida en
el siglo XII y remodelada por orden de Enrique II de Trastámara para defenderse
de su hermano Pedro I de Castilla. Actualmente alberga en su interior el Museo Vivo de al-Ándalus, basado en la
convivencia de las culturas cristiana, judía y musulmana. El precio de la
entrada es de 4,50 euros la normal y tres euros la reducida.
Al otro lado del puente está ubicada la Puerta del Puente, una de las tres
únicas puertas que se conservan en Córdoba (junto a la de Almodóvar y la de
Sevilla). Se construyó en el año 1572, por orden del corregidor Alonso González
de Arteaga, con el objetivo de sustituir la que se encontraba anteriormente que
ya estaba deteriorada. Desde 1931, esta puerta, junto con el puente y la torre
de Calahorra. Están declarados Bien de Interés Cultural.
Torre de Calahorra
Puerta del Puente
Después de ver esta parte nos dirigimos al casco histórico, el segundo más grande
de Europa y declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. El Alcázar de los Reyes Cristianos es
uno de los principales atractivos de esta zona. Es un edificio de carácter
militar que Alfonso XI de Castilla mandó construir en el año 1328 sobre
construcciones anteriores.
Se utilizó como residencia de los Reyes Católicos
durante sus estancias en Córdoba y desde ahí fue donde dirigieron la campaña
contra el Reino de Granada. Los jardines que tiene son muy bonitos. El precio
de entrada es de 4 euros la normal 2,25 euros para estudiantes y 7 los lunes y
sábados y domingos por la tarde.
Vistas desde lo alto de la Torre del Homenaje
Estatua de Cristóbal Colón con los Reyes Cristianos
Córdoba es la tercera ciudad de Andalucía, por tamaño y población. Situada a orillas del Guadalquivir y al pie de Sierra...
Este fin de semana he estado en Antequera, una ciudad situada al norte de la provincia de Málaga y
en el centro de Andalucía. Aunque es grande da la sensación de estar en un
pueblito con casas blancas, suelos empedrados y pronunciadas cuestas.
Llegamos sobre las dos y media de la tarde y fuimos
directos a el Torcal para que no se
nos hiciese de noche. El Torcal es un Paraje Natural de 1.171 hectáreas en el
que destacan las formas que la erosión ha causado en las rocas calizas,
formando un paisaje kárstico. Sus orígenes los encontramos en el período
Jurásico o en la Era Mesozoica. Aunque parezca imposible por la elevada altura
en la que se encuentra actualmente, durante el período Jurásico el agua del mar
llegaba hasta allí comunicando el Golfo de Cádiz con Alicante, lo que hace que
nos podamos encontrar algún que otro fósil.
Fue durante la orogenia alpina, en la Era Terciaria,
cuando se produjo el levantamiento de los sedimentos calizos depositados en el
fondo dando lugar a sierras. Lo mejor es subir en coche (aunque si llueve,
nieva o hay niebla prohíben el paso) y hacer una de las dos rutas que se pueden
realizar a pie. Nosotros no pudimos, no sólo por el frío que hacía sino porque
empezó a crearse una gran niebla y pensamos que podía ser complicada la bajada.
Bajando de nuevo a Antequera pudimos ver la Peña de los Enamorados. Un peñón,
también de roca caliza, que tiene forma de cabeza de indio tumbado por lo que
también se le conoce como “El Indio de Antequera”. Hay una leyenda que cuenta
que unos enamorados, él cristiano y ella princesa mora, huyendo de los soldados
enviados para capturarlos por el padre de ella, fueron acorralados en las
cercanías de la peña y para evitar que los separasen subieron a los más alto y
desde allí se arrojaron juntos al vacío.
Dimos una vuelta por el centro, pasando por la Plaza del Coso Viejo, una de las más importantes de la ciudad y en
cuyo centro se encuentra la escultura ecuestre de Don Fernando. Después nos
paramos a entrar en calor en La
Antequerana, donde fabrican los conocidos mantecados de Antequera así como
otros dulces de navidad. Después de un buen chocolate para combatir el frío,
subimos a la parte alta de Antequera.
Antequera y la Peña de los Enamorados
La Antequerana
Plaza del Coso Viejo
Aquí se encuentra la Alcazaba, que no pudimos entrar
a ver porque ya era de noche, y la Real
Colegiata de Santa María La Mayor. Fue fundada por el obispo don Diego
Ramírez de Villaescusa, que por esos tiempos estaba al cargo de la diócesis de
Málaga. Su construcción se realiza entre los años 1514 y 1550 y supone una de
las primeras iglesias columnarias de España, es decir, una iglesia de dos o más
naves (en este caso tres) formada por un sistema de columnas como apoyo a la
cubierta.
Justo delante está la estatua de Pedro Espinosa, poeta antequerano del barroco, modelada en bronce por
José Manuel Patricio Toro en el año 1998. Para llegar aquí hay que atravesar el Arco de los Gigantes, que construido en el año 1585, sustituyó a la
entrada amurallada de la Alcazaba. Las vistas desde la parte alta son muy
bonitas, sobre todo de día que se ve todo mejor, pero nosotros nos conformamos
con verlas de noche.



















